domingo, 12 de noviembre de 2017

El tiempo curará.

Hace mucho tiempo que no escribía en este blog. Han habido tantos cambios en mi vida, que no sabría por dónde empezar. Primero hablaré de cómo te deja por dentro el haber estado en una relación muy tóxica, y después comentaré cómo poder afrontar la pérdida de una de tus personas favoritas de tu vida. Hqce tiempo, escribía aquí sobre el amor que procesaba a una persona. Esa persona ya se acabó, desapareció de un día para otro en mi vida, me quiso sustituir por otra persona. Me dolió tanto, que algo dentro de mi, se rompió en pequeños trocitos que aún no he sabido recomponer dentro de mi. Conforme pasaban los días, los insultos, las situaciones, sabía perfectamente que él no podía ser el hombre de mi vida, que no estaría en un futuro con él, pero era tan difícil alejarse de alguien por quien habías luchado tanto, que al final me consumió, me quitó mi esencia, esa que porfío irrecuperable. Cuando empezó todo, las mentiras, los celos, las actitudes tóxicas, yo siempre pensaba que cambiaría, que algún día me perdonaría el haber intentado rehacer mi vida, que algún día dejaría de insultarme o que algún día, cualquier día de esos, terminaría diciéndome que me quería tal y como era. Dejaría de decirme que no servía para ser pareja de nadie, que no parecía su novia. Pero no, siempre que me abrazaba yo pensaba que para qué lo hacía, si al día siguiente iba a volver a insultarme. Empecé a darme cuenta, muy tarde, de que esa relación no era lo que realmente quería para mi, pero que no podía dejar a alguien por quien había luchado tanto. Me había peleado hasta con mi familia, perdí la relación con mis amigas de siempre e incluso me perdí a mi misma. Un día cualquiera, empecé a ver que él pasaba de mi, que no quería verme, que no quería hablarme, que empezaba a dejar de importarle, y yo veía que el me hiciese lo que me hiciese, no podía dejar de importarme, nisiquiera podía odiarle por haber perdido mi personalidad. Un día, el se enamoró de otra persona y no le importó dejarme destrozada, no le importó compararme y tampoco le importó si me haría daño o no, simplemente me dejó para no volver, para dejar de sufrir según él. Pasaron cinco meses, sin saber de él, haciéndome a la idea de que había sido un cabron toda la relación conmigo y de que nunca le había importado, hasta que llegó el día después de mi graduación. Me mandó un mensaje, y quise saber más de él, me daba igual hacerme daño al enterarme de que tenía novia de nuevo. Porque... Qué es tener pareja? Ya no lo sé, y tampoco sé querer a nadie amorosamente. Cuando volvimos a quedar, todo era igual que hacía meses, pero nada era lo mismo. Se suponía que él había cambiado, empezó a decirme que estaba mucho mejor con su nueva pareja, que la quería, que confiaba en ella como no lo había hecho en mi, que estaba muy feliz y que todo le iba genial. Mientras que yo, le contaba mis cosas y mis historias y cada vez me daba dando más cuenta, de cuánto lo había echado de menos. Él empezó a compararme, y a decirme que me seguía queriendo... Yo ya no entendía nada de lo que estaba pasando. Al final pasó lo que todos pensáis, volvimos a estar juntos. Lo sé, sé que estuvo mal porque el tenia novia, pero yo no podía dejar de hacer lo que sentía, no ahí, no estando débil. Lo que pasó después fue que mientras yo lo pasaba mal, tremendamente mal, pensando en que no se podía volver al pasado, que me había hecho daño y me lo iba a seguir haciendo, él me seguía diciendo que me quería pero que quería estar con la otra persona. Esas palabras retumbaban en mi como si fueran una bala recién incrustada en el pecho. Estaba pensando en ser sincera con todo el mundo, contarlo todo, y terminar de una vez por todas esas situaciones tan dolorosas, pero no podía. Él era feliz, y era lo único que me importaba, pero sabía que por otro lado, se estaba riendo de mi, y lo único que quería era no perder lo que tenía. Un día, después de casi un mes así, decidí hacer lo mejor para mi, para ella y para él... Bueno. Después de contar toda la verdad, él me odió para siempre. Me dijo cosas muy desagradables y me echó todas las culpas. Culpas que a día de hoy, todavía me echo a mi misma. Hoy en día, no creo que alguien pueda quererme, e incluso si lo hacen, no puedo hacerlo yo, me es imposible creer en el amor. No creo en ello, he cambiado, y supongo que a mal, porque he hecho daño a alguien que me quería, o eso dice. Ya no lo sé, no soy capaz de sentir nada por nadie que esté fuera de mi entorno familiar y de amistad. Pienso en que jamás voy a querer a nadie, porque... ¿Para qué? De qué sirve? Necesitaba escribir todo esto, porque tenía que soltarlo de alguna forma. Después de esto, mi mayor pilar de vida se fue, de la noche a la mañana toda mi infancia se esfumó con él, y no sé dejar ir a las personas. Le quise, Le querré siempre y para toda la vida que me quede. A veces, es difícil vivir sin saber que ya no puedo ir al hospital y darle un abrazo, un beso o simplemente contarle lo que he hecho hoy. Ya no está, y no logro aceptarlo, y tampoco quiero hacerlo. Saber que no encontrarás a esa persona por más que quieras o vayas a los sitios en los que solía estar, es la sensación que más duele de todas las que puedan doler.