lunes, 23 de abril de 2012
Y la dulzura del viento en nuestra cara.
Hay una frase que dice... si te caes vuelve a levantar.
Acaso.. ¿nos hemos parado a pensar en todo lo que significa esa frase?. Cuando te caes sientes que nada va bien, que todo lo que te rodea algún día se esfumará, no puedes confiar en nadie de tu entorno familiar. Sientes como si fueses pequeño otra vez, y estubieses columpiándote, pero esta vez.. con unas posibles consecuencias si te caes. Si te caes vuelve a levantar, pero... ¿y lo dificil que es volverse a levantar? Y nadie se para a pensar que nos ha echo caer? Cuando hace nada estábamos ahí en la cima, mirando todo desde lo alto, observando los pajaritos revolotear, sintiendo la dulzura del viento en la cara, cerrando los ojos y sentir una paz inmensa. Nadie se para a pensar que hemos pasado para caernos, y nadie se para a pensar en como nos podemos levantar, como siempre.. es muy fácil la teoría, pero es muy dificil la práctica. Cuando somos pequeños queremos subir a los columpios y sentir que volamos, y que somos como Peter Pan, nuestros padres nos han puesto normas para ello, nos han dicho que cuando nos subiésemos, nos agarrásemos con fuerza a las cadenas, que mirásemos siempre hacia arriba y no hacia abajo por posibles mareos, que nos columpiasemos despacito y sin prisa, siempre y cuando nos lo pasásemos bien, y por último nos decían... y si te caes, yo estaré ahí para levantarte.
Pues todas esas normas nos las deberíamos de aplicar a nosotros mismos cuando empezamos a crecer, cuando seguimos creciendo y cuando finalmente.. crecemos, pero en otro mundo.
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