martes, 5 de marzo de 2013

en un futuro"....

Es una casa en un bosque en mitad de la nada, en mitad de la nada de Londres. LLego cansada del trabajo y ahí estan Marco y Elisabeth esperándome, con sus perfectas sonrisas y con un "Buenos días mamá". Voy y les abrazo como si no tuviese nada más en el mundo. Les miro a los ojos, esos ojos entre marron y azul en los que se parecen tanto a los míos y a los de su padre. Me voy a la cocina, a preparar la mesa, para comer un día más, cuando de repente se oye el ruido de un coche aparcando en mitad de la nada, unos pasos tan carecterísticos de él, unos pasos que conozco tanto, de haber estado tantos años con esa persona. Me doy la vuelta y es él, mi amor, el de toda la vida. El que me mira cada día como si fuese el primero, todavía me acuerdo de cuando éramos jóvenes, cuando decíamos que nos amábamos como nadie, cuando llegaba tarde a mi casa casi todos los días por el, cuando apareció en mi vida y cambió todos los planes que tenía y que me había hecho. Cada día que despierto a su lado, temprano, con el sol amaneciendo y saliendo por esa ventana tan particular de lo que se ha convertido en tantos años, nuestra habitación. Donde hemos tenido de todo, cabreos, berrinches, sonrisas, alegrías,penas,gritos,placeres,pero sobre todo... amor. Él es el que me alegra todos los días de lo que esta siendo mi existencia,ahora es sangre de mi sangre, o en eso se ha convertido con el paso del tiempo, le quiero más que a nadie en este mundo, decidí hacer mi vida con él, y no me arrepiento de aquel sí ese 30 de Enero del 2013. Cuando aún recuerdo, que éramos muy jóvenes para hablar y pensar en un futuro, pero es cierto que... al final los sueños se hacen realidad, que a pesar de pasados horribles, el ahora es toda mi historia, más mis hijos. Y doy gracias por haberle conocido, sí, hablo de mi marido.

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